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Educar las emociones de nuestros hijos

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Todo sabemos como padres que funcionamos con unos modelos de conducta y deben averiguar lo que sienten sus hijos para poderles ayudar a expresar sus emociones.

En general, tenemos poca formación en este campo debido que somos unos “analfabetos emocionales”.

En la época de lactancia la expresión de las emociones es directa ya que nos reímos, nos enfadamos o lloramos en función de lo que sentimos o imitamos a los adultos que tenemos alrededor. Pero en la expresión directa se va a ir modificando con el paso del tiempo según sea la interacción con las figuras más cercanas como son nuestros padres y madres.

El modelo siempre va a ser los padres y debemos ser conscientes de lo que sentimos, así saber interpretar lo que sienten en cada momento nuestros hijos, respetarlos, permitirles sentir lo que sienten y acompañarlos en la expresión de sus emociones. Por una razón porque es saludable.

Un libro que nos puede ayudar y unos cuentos sobre el tema de las emociones es el libro “EmocionArte con los niños: El arte de acompañar a los niños en su emoción” de Macarena Cías y José Zurita. El lenguaje es claro, fácil de leer, tiene un lenguaje dirigido a padres y también a los profesionales que trabajan con niños,… Los temas que se tratan es empezar por hablar del apego y después va desmenuzando las emociones, como son la alegría, tristeza, amor, rabia, miedo para terminar hablando del duelo.

EmocionArte con los niños | Macarena Chías - José Zurita

EmocionArte con los niños | Macarena Chías – José Zurita

Podemos determinar que existen pilares básicos de las emociones:

  • Las emociones sirven para defendernos de los estímulos nocivos como nuestros enemigos o aproximarnos a estímulos placenteros como serían la comida, el juego,… que mantienen nuestra supervivencia. Por lo tanto se puede considerar que las emociones son motivadoras y nos mueven a conseguir o evitar lo que nos beneficia o daña.
  • Las emociones hacen que las respuestas de nuestro cuerpo, la conducta, sean diferentes y variables. Son reacciones que nos ayudar a encontrar varias respuestas delante de un determinado estímulo. Las emociones y los sentimientos dan versatilidad a la conducta.

La educación emocional es, por tanto, según lo que hemos visto en este artículo, un proceso educativo, continuo y permanente que pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo del ser humano con el objeto de capacitarnos para la vida y con la finalidad de aumentar el bienestar personal y social. La educación emocional es una forma de prevención primaria inespecífica donde entendemos como tal la adquisición de competencias que se pueden aplicar a una multiplicidad de situaciones.

Los contenidos de la educación emocional pueden variar según los destinatarios y como temas de referencia tenemos el marco conceptual de las emociones, afecto, estado de ánimo, los fenómenos afectivos, tipos de emociones, etc.

La educación emocional sigue una metodología práctica con dinámicas de grupo, autorreflexión, razón dialógica, juegos,… con objeto de favorecer el desarrollo de las competencias emocionales.

Por tanto, las aplicaciones de la educación emocional de nuestros hijos se reflejan en la comunicación efectiva y afectiva, resolución de conflictos, toma de decisiones, prevención inespecífica,… En último termino se trata de desarrollar la autoestima a través de crear expectativas realistas sobre ti mismo, desarrollar la capacidad de fluir y la capacidad para adoptar una actitud positiva ante la vida.

Artículo de Tau Formar autor Raul Jaime Maestre.

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¿Podemos ayudar a nuestros hijos a interpretar los anuncios televisivos de los juguetes?

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Los meses anteriores a las Navidades, nuestras casas se ven invadidas por un gran número de anuncios en la televisión para crear necesidades de compra a nuestros hijos y traspasarlas a sus padres en forma de carta. Aparte de este gran número de juguetes que entran a través de los anuncios televisivos, también entran a través de los catálogos de las tiendas de juguetes, incluso o a través de las opiniones de los compañeros de colegio de nuestros hijos.

Los medios de comunicación y los escaparates de todas las tiendas, grandes almacenes y supermercados ponen continuamente imágenes de juguetes y todos los productos relacionados con la época. Además continuamos con el proceso de envíos a nuestros hogares de publicidad de catálogos de juguetes. Acabando, con los compañeros de clase de nuestros hijos, que suponen el anuncio más poderoso de todos los anteriores: el boca a boca infantil.

Tenemos 2 opciones delante de este bombardeo continuo de información: o bien escondemos a nuestros hijos de este acoso publicitario, o bien aprovechamos este momento para educarlos en la sociedad del consumo y lo que se pueden encontrar.

Si escogemos la primera opción podemos cerrar la televisión a principios de noviembre, con lo que conlleva, entre otras cosas, eliminar la opción de ver dibujos animados. Otra posibilidad es intentar evitar las zonas comerciales o esconder toda la publicidad que llegue a nuestro buzón por medio de catálogos de juguetes. Así seguro que podremos minimizar el problema, pero  cualquier día nos sorprenden hablando con nombres raros que serán los de muñecas o de robots de moda en esa temporada de juguetes.

De hecho, debemos aprovechar y convertir el momento en un momento educativo hijo-padres, haciendo un trabajo con nuestros hijos lento y continuo para realizar este trabajo de concienciación de frase típica: “No se puede tener todo lo que se quiere y se deben limitar el número de regalos que nos traen el Papa Nöel o los Reyes Magos de Oriente”. Esta frase es un mensaje que tenemos que repetir a lo largo de muchos días antes de comenzar el período de Navidad, pero también cuando nuestro hijo nos comenta “Me lo pido” o, en definitiva, el momento crucial de empezar a redactar la carta correspondiente de Papa Nöel o de los Reyes Magos de Oriente.

La segunda alternativa que tenemos es recoger todos los catálogos de juguetes posibles y comentarlos conjuntamente; ver qué le gusta a tu hijo, qué es lo que ya tiene, qué quiere y con qué juega normalmente, y entonces, ya sabiendo lo que piensa, podemos confeccionar una lista preliminar de juguetes.

La tercera alternativa es ir a la tienda de juguetes para ver los juguetes y los puedan probar, y una vez vista la experiencia poder comparar lo que ellos imaginaban, lo que salía en el anuncio publicitario, y la experiencia que han tenido realmente con el juguete en la mano.

La cuarta opción es hacerle escoger a nuestro hijo sobre la lista preliminar una definitiva, esto nos ayuda a eliminar muchas de las propuestas iniciales. El hecho de tener un número reducido de juguetes para escoger hacer que sea difícil para el niño la elección, pero es educativo.

Por último, una vez hecha la lista definitiva, se les debe comunicar a los familiares para que puedan hacer su elección y así repartir lo que traerán el Papa Nöel y los Reyes Magos de Oriente.

¿Podemos ayudar a nuestros hijos a interpretar los anuncios televisivos de los juguetes?

                                                          photo credit: Jackie TL via photopin cc

Publicado por Tau Formar autor Raul Jaime Maestre